Frustrado y ansionso, cansado y perdido, estático y deseando la dinámica motivación de volver a sentir la serotonina en mi cabeza, en los intersticios de mis neuronas, para impulsarme al movimiento anhelado de un camino incierto pero camino al fin y al cabo.
La pasiva y tediosa tristeza del rechazo me ha revuelto como una ola de 10 metros, y casi ahogado creo que lograré salir a flote para retomar rumbo. No queda duda del dolor sufrido y por sufrir, del lamento largo que, deseoso, obligo a atenuarse poco a poco, con una velocidad lenta que quisiera briosa, para pasar página a unos horribles momentos.
Ha sido necesario, lo agradezco y aborrezco al mismo tiempo. De nuevo me encuentro a mí mismo, y voy recomponiendo los trozos coloridos que perdí, recolocándolos en las partes de mi yo de las que nunca debieron caer, de las partes más internas, más propias, más queridas, más importantes. Este puzzle de engranajes es complejo, pero fundamental para poner de nuevo en marcha el motor que fui y quiero ser. Sin él no podría avanzar y su desmoronamiento pausado, casi sin notarlo, es lo que me dejó con marcha hierática, varado en el arcén.
Gracias a ti por abrir la herida que ha extirpado esta enfermedad antes de que me destruyera por completo. Sólo lamento que para ello hayas tenido que destruirte a ti misma, y destruir lo que un día fue nuestro.
La pasiva y tediosa tristeza del rechazo me ha revuelto como una ola de 10 metros, y casi ahogado creo que lograré salir a flote para retomar rumbo. No queda duda del dolor sufrido y por sufrir, del lamento largo que, deseoso, obligo a atenuarse poco a poco, con una velocidad lenta que quisiera briosa, para pasar página a unos horribles momentos.
Ha sido necesario, lo agradezco y aborrezco al mismo tiempo. De nuevo me encuentro a mí mismo, y voy recomponiendo los trozos coloridos que perdí, recolocándolos en las partes de mi yo de las que nunca debieron caer, de las partes más internas, más propias, más queridas, más importantes. Este puzzle de engranajes es complejo, pero fundamental para poner de nuevo en marcha el motor que fui y quiero ser. Sin él no podría avanzar y su desmoronamiento pausado, casi sin notarlo, es lo que me dejó con marcha hierática, varado en el arcén.
Gracias a ti por abrir la herida que ha extirpado esta enfermedad antes de que me destruyera por completo. Sólo lamento que para ello hayas tenido que destruirte a ti misma, y destruir lo que un día fue nuestro.

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