viernes, abril 09, 2004

Globalización

Poco me gusta publicar mis ideas políticas más allá de entornos personales, pero últimamente la sinrazón del mundo en el que vivimos no puede menos que empujar mi perplejidad hasta el teclado.

Puede parecer que el mundo se ha vuelto loco, pero no es así, es sólo que se mueve de una forma que hemos rechazado comprender durante demasiado tiempo. Me parece absurdo el término de globalización, pues entendido en sus concepto más puro, no puede existir globalización si ésta no es íntegra, es decir, comprende a todos los ámbitos de la humanidad (y ya estoy sesgando hacia globaliación humana): sociales, políticos, religiosos, económicos... Pero una globalización no puede ser sólo económica, porque entonces deja de ser global y se vuelve, como hemos visto, inestable y peligrosa.

Aunque no creamos que hemos inventado nada nuevo, basta recordar a Marco Polo y sus viajes en el siglo XIII para mercadear con las regiones orientales. En toda la cuenca del Mediterráneo ya existía la idea de un comercio "global" con la diferencia de tratar a todo mercader de igual a igual. Era, digámoslo así, un micro comercio (entre personas) de efectos macro-socio-econímicos: las ciudades ubicadas en las rutas comerciales florecieron, las distintas culturas traspasaron fronteras, las artes y las ciencas se extendieron con rapidez y el mundo se hizo mayor, sabíamos que había algo más allá del horizonte.

Lamentablemente, la forma de entender el comercio hoy día es bien distinta. Sólo los más grandes pueden entrar en el juego, con premisas ventajosas y escasos límites. El balance del caudal lucrativo es nulo, pues la balanza del flujo monetario se inclina agúdamente hacia esos pocos privilegiados. A pesar de toda la maquinaria económica que hemos creado, los mecanismos de control son menos, los sistemas de equilibrio inexistentes. El largo viaje en tiempo y espacio de las mercancías servían de regulador de las mismas, cosa que no ocurre ahora.

Es por ello que debemos entender la globalización no sólo en su aspecto ecónomico. Y una vez entendida, ponerla en práctica y dejar de creer que nos podemos hacer ricos de la noche a la mañana. No seamos insensatos, si hay alguien que gana, es porque hay alguien que pierde.