Fibonacci
Cuando estás sobre una gran red de intrincado trazado, y esperas alcanzar un punto no determinado, el camino parece no tener fin. En ocasiones creo vislumbrar mi meta, casi la rozo con mis manos y acaricio con mi anhelo, pero tomo un desvío que ensombrece esa visión, y de nuevo marcho esperando el siguiente avistamiento. La Ciencia es una amante exigente que no entiende más allá de ella misma, y es enorme su celo cuando tu atención no reposa sobre su tan magistralmente definidos rasgos. Abro un aspecto, y quiero cubrirlo con el rigor ancestral deeste arte sin licencias, pero del aspecto surgen varias puertas, con grabados que incitan a descubrir lo que se esconde al girar del picaporte, y aparecen nuevos aspectos.
Mi camino es ya laberinto de pesada carga, pero no puedo rendirme ahora, no ahora. He caído en mi propia trampa, yo mismo establecí este método, pero su doma necesita que perseverante tesón e indefinida energía. Mas mi paso me maravilla y, aunque cansado, sigo adelante con la ilusión intacta, porque ese puerto que asciendo ahora, me dará la visión de otros muchos miles de cientos de sendas que se abrirán a mis pies. Y sé que no podré recorrerlas todas, pero eso es otra historia. No creo que llegue nunca al caso base, y me alivia reconocerlo. Me contento con los cálculos intermedios, aún con variables cuyo valor no llegue a conocer.

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