El año que nos viene: crisis
Soy joven, casado y busco piso. Realmente una más entre las miles de parejas que quieren y no pueden (comprarse un lugar digno donder vivir). Es por esto que sigo de alquiler y esperando a que esta abultada burbuja reviente pronto. Y en mi espera leo y leo sobre el tema, deseando atisbar algún indicio que me indique la llegada del reventón. Pero eso es imposible, siempre sigue subiendo. Dicen que las burbujas tienen dos fieles características: que crecen más de lo que se espera, y que cuando revientan lo hacen estrepitósamente. ¡Cuánto deseo oir ese estrépito! Pero a base de leer y leer, uno empieza a dudar y a temer por la llegada de tal acontecimiento.
La burbuja inmobiliaria surgió motivada por dos factores principales: la pérdida de credibilidad en la bolsa por parte de los inversores, y la entrada del euro, con su consiguiente salida a flote del mucho dinero negro que existía (y existe, pero menos) en este país. A partir de ahí lo demás es historia: gente que invierte en ladrillo, por lo que sube la demanda, por lo que suben los precios, por lo que se urbaniza suelo, por lo que se forran los ayuntamientos, por lo que se especula, por lo que baja el paro al aumentar el empleo en el sector de la construcción, por lo que baja el precio del dinero y los bancos literalmente "regalan" hipotecas, por lo que España entera de endeuda, por lo que aparecen tantas inmobiliarias, tantos cochazos y tantos nuevos ricos, por lo que un servidor no se puede comprar un piso para formar una familia.
Evidentemente, esto no puede seguir así. El inflacionista comportamiento del mercado inmobiliario llegará a un tope, que según parece ser ya casi ha alcanzado: el tiempo de venta de un inmueble se ha duplicado en el último mes. ¿Consecuencias? pues ahora las analizaremos, pero antes un poco de rabieta política.
Tenemos un nuevo ministerio que, dicho sea de paso, ha costado más en tiempo y en dinero de que cualquier ciudadano de a pie jamás habría estimado. Su utilidad era previsible: nula. ¿Cómo atacar un problema cuya solución afecta a quienes toman las decisiones? ¿Cómo vamos a dejar que los ayuntamientos se sigan forrando? La respuesta al problema no pasa por dar ayudas (dichoso país este, donde todo se soluciona pidiendo dinero), ni crear agencias de alquilar. La solución está en frenar la especulación, simple y llanamente. "¿Frenar la especulación? ¿nosotros? ¡pero si somos los primeros en especular!" - seguramente diga para sus adentros la señora ministra. La gente no es estúpida, la gente piensa y propone soluciones. De todo lo que he escuchado, estas son las que me parecen más sensatas:
- Gravar con más impuestos la segunda vivienda, y aún más la tercera.
- No permitir viviendas sin habitar durante más de un tiempo limitado, en caso contrario, el gobierno interviene para su alquiler (como se hace en Holanda).
- Las viviendas de protección oficial sólo pueden comprarse y venderse al Estado. Éste actualiza su precio en base al IPC acumulado, ni más ni menos.
Simples, pero de seguro más que efectivas.
Sigo con lo prometido: las consecuencias. ¿Qué pasará si explota esta burbuja? pues que entraremos en crisis. ¿Y cómo explotará? pues aquí van mis conjeturas. Todo indica que los años venideros van a ser un poco difíciles: sequía, reducción de las ayudas europeas (o incluso, retraso de las mismas ante el desacuerdo por los presupuestos), llegada de productos más competitivos desde Ásia (principalmente China). Todos estos factores mayúsculos pueden propiciar una subida de los tipos de interés. Muchas familias están "con lo justo" para poder pagar la hipoteca, por lo que basta con que se produzca una ligera subida para ver cómo los bancos se encuentran con gran cantidad de vivienda embargada y cuya única salida es la subasta. Entonces los precios caerán, los inversores abandonarán esta forma rápida de ganar dinero y querrán vender cuanto antes. Ya está, ha explotado la burbuja. Veremos cómo las inmobiliarias cierran, cómo muchos empleados del sector de la construcción se quedan en la calle y, por ende, dejarán también de pagar sus hipotecas. Subirá el paro y el país entero entrará en crisis.
A lo mejor, entonces, me puedo comprar un piso. Sólo lo quiero para vivir, ¿tengo derecho? porque uno empieza a dudarlo...

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